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Introducción Hay un tiempo para cada cosa, y un momento para hacerla bajo el cielo. Iglesia para todo realidades vs expectativa profesionales de forex pueblo de Dios.

Estamos encarando una situación sin precedentes en los Estados Unidos. Al inicio del siglo XX, una de cada veinticinco personas en Estados Unidos tenía 65 años o más. Tanto la sociedad como la Iglesia apenas empiezan a esforzarse por resolver las implicaciones de la situación social, económica y espiritual del rápido crecimiento de este grupo humano. Bajo el tema “Una sociedad para todas las edades”, las Naciones Unidas ha designado el año de 1999 como el “Año Internacional de las Personas de Edad”.

Inspirados por este desafío, nosotros, los obispos católicos de Estados Unidos, ofrecemos esta reflexión sobre el envejecimiento en la comunidad de fe. Escribimos como aprendices que, junto a otras personas de edad, exploran el período que algunos han llamado la “tercera edad”. 5 Aprendemos de los muchos legados culturales de nuestra gente de edad. Sus variadas costumbres, tradiciones y contribuciones enriquecen enormemente a la Iglesia. Escribimos como pastores que aprecian a la persona en todos sus aspectos, con sus dones y talentos, y sus límites y vulnerabilidad.

Nos mantenemos firmes en la oposición a la eutanasia, al suicidio asistido y a todo lo que amenace la dignidad y el carácter sacrosanto de la vida humana. Desarrollar estructuras, especialmente en parroquias, que motiven y faciliten las contribuciones de las personas de edad. Todos nosotros estamos creciendo en edad, no solamente como individuos sino como miembros de una comunidad de fe. El crecimiento espiritual de las personas de edad es afectado por la comunidad y afecta a la comunidad. El hecho de entrar en la edad avanzada exige la atención de toda la Iglesia. Para el 2030, cerca de setenta millones de estadounidenses, el 20 por ciento de la población, serán mayores de 65 años. El número de personas de edad en algunas poblaciones étnicas se incrementará en un promedio más alto.

Muchas personas de edad exclaman, “Nunca espero vivir tanto tiempo”. No obstante, la sociedad aún valora la juventud más que la edad, el hacer más que el ser, el individualismo por sobre el bien común, la independencia más que la interdependencia. Los estereotipos sobre el envejecimiento persisten aún, a pesar del creciente número de personas de edad saludables y activas en nuestras parroquias. La situación actual no tiene precedente. El alto número de personas mayores así como su vitalidad, su longevidad y su propio deseo de contribuir algo a la Iglesia y a la sociedad, nos impela a desarrollar nuevas respuestas pastorales. Las respuestas anteriores que veían a las personas de edad solamente como recipientes de servicios, no son adecuadas. Ahora nos dirigimos a grupos específicos de la comunidad de fe.

Las personas de edad El justo crecerá como una palmera, se alzará como cedro del Líbano. Plantados en la casa del Señor, en medio de sus patios darán flores. Aún en la vejez tendrán sus frutos, pues aún están verdes y dan brotes, para anunciar cuán justo es el Señor, que en mi roca no existe la maldad. Los invitamos a que reflexionen sobre quiénes son y cómo se relacionan con Dios y con los demás en esta etapa de su vida.

La declaración pastoral de los obispos católicos de Estados Unidos: Llamados y Dotados para el Tercer Milenio, emitida en 1995, presenta la vida espiritual en términos de cuatro llamadas específicas: a la santidad, a la comunidad, al servicio y a la madurez cristiana. Aquí nos enfocamos en cómo las personas mayores podrán experimentar y responder a estas llamadas, especialmente a la llamada a la santidad, que abarca a todas las otras y las dirige a la sabiduría. El llamado a la santidad Mientras todos somos llamados a la santidad, a “una unión más íntima con Cristo”,7 los asuntos espirituales asumen con frecuencia una mayor importancia para las personas de edad. Muchos de ustedes tienen ahora el tiempo y el espacio para reflexionar más profundamente y actuar con una visión y fundamento moral más amplio. Al envejecimiento también puede implicar una “crisis de sentido”. Tal vez tengan reminiscencias o entren en una etapa de revisión de la vida. Revisar el pasado puede llevarlos a la acción en el presente.

Descubrirán una necesidad de reconciliación: de buscar el perdón y extenderlo a otros. Los primeros en necesitar el perdón, son ustedes mismos. Descubrirán también que Dios tiene una nueva tarea para ustedes. Un talento esperando ser desarrollado, o una cualidad demasiado valiosa “para ser jubilada”, pueden llevarlos a realizar actividades creativas y fructíferas. Ese despojo de tantas cosas tan queridas, es un proceso doloroso, que inclusive parece ser inexorable, especialmente en los años avanzados. Encarar la propia mortalidad significa reconocer que la muerte es parte de la vida. La siguiente fase después de la vejez, no importa lo larga y rica que sea, es la vida eterna.

Las personas de edad desarrollan un aprecio más profundo “porque la vida de los fieles cambia, no termina”. Aunque que la muerte es la última pérdida, también queremos decir una palabra sobre dos pérdidas particulares en la edad avanzada. Primero, es probable que ustedes estén preocupados por la declinación y la pérdida eventual de su salud. Tienen miedo de llegar a depender de otros, tal vez de convertirse en una carga.